#21 – LA DECADENCIA DE LA MENTIRA Y OTROS ENSAYOS DE OSCAR WILDE

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Oscar Wilde nos sumerge y en mi caso, no de forma gentil, en las aguas de la crítica literaria. No voy a engañarlos, me resultó difícil la comprensión de los temas que abarca este libro, a medida que el libro avanza la abstracción da lugar a una puntualización muy precisa sobre distintos autores, priorizando a Shakespeare, cuya obra, para vergüenza y aprendizaje, no estoy familiarizado, mas allá de alguna obra teatral estudiada en etapa liceal.

Que no se malinterprete, el libro es excelente, encontramos al Wilde detrás del Retrato de Dorian Gray por doquier. Nihilismo, amor al “yo”, crítica social y sobre todo esa facilidad para poner al lector en alerta, Wilde tiene una facilidad envidiable para escandalizar, sin importar si habla del matrimonio o literatura.

El libro se compone de los siguientes textos: “La decadencia de la mentira”, “El crítico como artista”, “Pluma, lápiz y veneno”, “La verdad de las máscaras” y “Retrato del señor W.H.”

Entiendo que el más accesible de estos es La decadencia de la mentira, donde el autor discrepa con la corriente literaria del realismo y antagoniza con el concepto aristotélico de mimesis, acercándose más al concepto de Ars Gratia Artis – el arte por el arte mismo -.  

En este ensayo el autor despliega su inteligencia y sardonismo de una forma tan magistral que me encontré aceptando sus premisas, si bien, no creo aceptarlas.

Wilde discrepa con la utilización de la verdad y realismo, y como contrapartida expone la importancia de la mentira, mentira como ficción, el autor busca resaltar la creación desde el mundo interno de la imaginación y no de la copia de la naturaleza, entendiendo esto último vulgar.

 “O bien termina cayendo en la deplorable costumbre de la exactitud, o se dedica a frecuentar a las personas de edad y bien informadas. Ambas cosas son igualmente fatales para su imaginación, como en realidad lo serian para la imaginación de cualquiera, y en poco tiempo he aquí que se desarrolla una facultad tan morbosa como insana de decir la verdad…

La única gente real es la que nunca existió

En “El Crítico como Artista”, Wilde exalta las virtudes del crítico como creador, inicialmente me pareció chocante la propuesta, sin embargo, sospecho que puede contener algo de cierto su hipótesis.

El autor entiende al crítico como un individuo que toma una obra y la exalta, la reviste de aristas y significado, entiende que este requiere una erudición y conocimiento superior al del autor que crea la obra…y sin embargo nos dice:

“La erudición es, o bien la afectación de los ignorantes, o bien el oficio de los desocupados mentalmente.”

Insisto sobre lo dicho al inicio, Wilde es un autor de una inteligencia abrumadora, y maneja su pluma conociendo el impacto que tendrá sobre el lector; en estos ensayos de aparente crítica literaria y estética no pierde oportunidad para criticar su sociedad y analizar el espíritu de su época, aunque sospecho trasciende su época para diseccionar el espíritu del hombre.

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