El quintento de Nagazaki de Aki Shimazaki

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Seguramente existen miles de variedades de libros, o al menos cientos, sin embargo sospecho que solo hay dos tipos de libros cruciales. Por un lado, aquellos sobre los que podemos caminar tranquilos como un viaje seguro, y están los otros, los que son hielo fino, los que requieren cuidado al naufragar sobre ellos porque lo que está en juego es nuestro ser, nuestra forma de pensar y sentir… este libro está en los segundos.

El quinteto de Nagazaki de Aki Shimazaki es una novela construida elegantemente ya sea en su historia, así como en su prosa.

La novela tiene como escenario Japón y se divide en cinco capítulos asignados cada uno a una persona quien relata desde la primera persona su vida. Vida que se entremezcla con los otros personajes y donde una distintiva cualidad los signa a todos, la tragedia, el terremoto en Japón a principios del siglo XX y la bomba atómica de Nagazaki.

La novela comienza con la revelación de un secreto impensado, el asesinato de un padre. A partir de ahí la autora construye los pormenores de ese secreto y vamos descubriendo que no es el único.

Algo que deleité fue la prosa de la autora. Delicada y sensible se manifiesta a través de oraciones cortas para construir desde lo visual otorgándole un ímpetu maravilloso y directo. Cada oración, cada párrafo se hace imagen en la mente del lector.

La historia como mencioné anteriormente gira en torno de la tragedia y del impacto que esta tiene a través de las generaciones, tres generaciones para ser preciso. Me detengo un instante para resaltar este punto; estas tragedias globales, aterradoramente históricas, es el telón de fondo para que se ponga en escena la vida diaria de nuestros personajes y la lucha diaria en una sociedad de tradiciones arraigadas.

La tradición como mandato es algo que se presenta a lo largo de la historia, las obligaciones paternales y la compleja relación del ser con el qué dirán es el disparador de mucha de las acciones que terminan ramificándose de formas imprevistas. Este aparente azar también nos hace cuestionar la idea de destino y la posibilidad de que todo está hilado en nuestra vida.

Encontré maravillosa la forma en que la autora entrelaza los elementos y acontecimientos de la historia y como a cada acontecimiento se encuentra enmarcado en una naturaleza vívida. Este contraste entre la tragedia humana y la naturaleza que reclama vida, que despierta paz y admiración me pareció lo más significativo del libro. La autora a través de la naturaleza otorga a la historia un halo onírico que permite al lector emocionarse, un remanso en la tragedia diaria del vivir.

Sospecho que es una novela en la cual podría seguir hablando y hablando y no lograría acercarme a transmitir su belleza, por eso solo me queda recomendarles que la lean, que se expongan a una historia agridulce, hermosamente escrita, y que dejen que su ser camine por el hielo fino que es vivir.

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