Dinastía de Tom Holland

Tom Holland es un autor que tenía en el tintero hace mucho tiempo, son esos autores que a la lejanía percibís que pueden cambiarte la forma de entender algo, a veces tan distante y hermético, como la historia. No estaba equivocado.

Dinastía narra la historia de los emperadores de Roma que provienen de las familias Julio – Claudio, en orden cronológico relata el final de Julio Cesar, los comienzos de Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y finalmente el ocaso de la sucesión con su conocido y pirómano Nerón (podría ser la delantera de Brasil de los ’90, pero es mucho mejor).

El libro es narrado por momentos como un libro de historia, otras tiene tintes de novela, pero algo destaca rápidamente y es la investigación de fondo para la realización del libro. Holland utiliza permanentemente y de forma mezclada pequeñas citas de aquellos que atestiguaron los hechos o fueron cercanos a los mismos, y las entremezcla con una naturalidad a su relato que muchas veces no lo percibimos, y entiendo, le da una objetividad envidiable a la historia.

Maravillosamente narrado, Dinastía no solo habla de la historia de los emperadores, sino también traza lineamientos generales sobre liderazgo – muchas lecciones dignas de Robert Greene podrían extraerse de este libro –  y cuando acostumbramos el foco, el autor le da un vuelco  y sorprende al lector con descripciones de la violencia, brutal y feroz con la cual la historia se escribe y para complementar este interesante período, el autor no se desprende de los cotilleos de la época y sus orgiásticas prácticas.

Podría decir que lo menos accesible del libro es la sucesión de nombres que tienden a repetirse, pero inclusive este detalle es correctamente recogido por una edición sumamente cuidada, donde los árboles genealógicos son precisamente colocados para guiar al lector ante el permanente giro de los hechos.

Leemos decir a Holland que “la forma más terrible de castigo no era la muerte, sino verse relegado al olvido”; en un período donde el mito todavía se mezcla con la realidad, donde se sentaban las bases de las intrigas políticas que acompañarán a estas prácticas para siempre, donde el “pan y circo” tuvo su creación y máximo exponente, este período de tiempo no debe ser olvidado y Holland se convierte en un guardián de este recuerdo con un libro que merece ser leído.

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