Las formas del olvido de Marc Augé

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Este ha sido un año de descubrimientos. En más de un sentido. La literatura no es una excepción. Uno de mis mayores descubrimientos fue leer a Marc Augé; para aquellos que no lo conocen es un antropólogo francés especializado en etnología.

Mi primer acercamiento a su obra fue a través del ensayo Las pequeñas alegrías. Un librito, pequeño, pero rico en contenido y también en formas. ¿Por qué digo esto último? Augé utiliza la experiencia personal como objeto y lo hace a través de un lenguaje que se separa del barroquismo que muchas veces presenciamos y dificulta la lectura de este tipo de ensayos.

En las formas del olvido, Augé se traslada al siempre vigente problema de la memoria y el recuerdo desde distintos ángulos, pero siempre de forma amena, me atrevería a decir también, que con cierta oralidad.

En su primer capítulo hilvana la relación existente entre recuerdo y olvido. Plantea como la memoria a veces rescata a través de inesperados sucesos ciertos eventos que permanecían ocultos, liberándose, sin embargo, también construye la idea del recuerdo como construcción del intelecto, de retorno a un recuerdo modificado por las trampas del intelecto.

“Recordar u olvidar es hacer una labor de jardinero, seleccionar, podar.”

En su segundo capítulo abarca la ficcionalidad de la vida y como todo es un relato. Es interesante cómo utiliza la figura del investigador como espejo del objeto analizado, y como si concluimos que todo objeto es un relato, el propio investigador lo es.

“…los otros me ayudan a tomar conciencia de la dimensión narrativa de toda existencia tanto la mía, como la suya”

En su segunda parte de este capítulo, existe un disparador provocador entre la ficcionalidad y el mito y cómo a través del cuento, nos alejamos de la religión.

En el tercer capítulo – las tres formas del olvido – el autor relaciona pasado, presente, futuro: retorno, suspenso, recomienzo. Entiendo que este capítulo es el más vivencial, donde a través de experiencias personales desarrolla estas tres formas, pero también es el más literario, donde a través de obras clásicas aborda el tema.

“El retorno a uno mismo es una figura literaria del olvido, y de la memoria.”

Su capítulo final oficia de resumen de lo anterior y conclusión.

Marc Augé reflexiona sobre esta construcción – individual y social – que es la memoria, y lo aborda desde diferentes perspectivas, lo literario, lo étnico, lo vivencial, pero sin detrimento de su profundidad y entendimiento. El lector tendrá la posibilidad de reflexionar sobre estas tres aristas que no distan tanto entre ellas – pasado, presente y futuro – y también cómo se articulan con el recuerdo y el olvido.

Es un libro para recordar, releer, quizás olvidar para volver a sorprendernos en el retorno.


Marc Augé nació en Poitiers, Francia, en 1935. Distinguido antropólogo, especializado en la disciplina de etnología, due docente de antropología y etnología en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París, en la que ocupó el cargo de director entre 1985 y 1995.
Antropólogo de la vida cotidiana y de la sociedad que propende a la globalización, analiza la naturaleza de las relaciones humanas en los nuevos escenarios espacio-temporales, donde describe y define los “no lugares”, esto es, los ámbitos impersonales de la “sobremodernidad” (centros comerciales, parques temáticos, cadenas de hoteles, aeropuertos, etc.), cuya fisonomía se repite en múltiples a través del paneta. Tiempo, espacio e imagen son conceptos fundamentales que gravitan en el pensamiento de Augé, a través de dinámicas configuradoras de la nueva percepción de la realidad. Sobremodernidad, no-lugares y realidades virtuales configuran los moldes tendenciales que dan cabida a las prácticas sociales y culturales.
Los medios cobran un papel absorbente en la vida cotidiana. Marcan el tiempo social, ejercen mecanismos de control y desarrollan una construcción de la realidad. El hombre es para Augé un ser simbólico, por lo que existe en función de sus relaciones con los demás, esto es, de la comunicación. se destaca por la propuesta de aproximación al concepto “sobremodernidad”, construido a partir de la reflexión sobre la identidad del individuo en función de su relación con los lugares cotidianos y la presencia de la tecnología.
El objetivo de Marc Auge consiste en teorizar la globalización y revitalizar la disciplina de la antropología en su conjunto. A tal fin, despliega una serie de técnicas de escritura de la novela, que describe los resultados sintéticos como “etno-novelas”.
Entre sus obras sobresalen El genio del paganismo (1982), Travesía por los jardines de Luxemburgo (1985), El viajero subterráneo. Un etnólogo en el metro (1986), Dios como objeto (1988), Los no lugares. Espacios del anonimato (1992), Hacia una antropología de los mundos contemporáneos (1994), El viaje imposible. El turismo y sus imágenes (1997), La guerra de los sueños (1998), Las formas del olvido (1998), El tiempo en ruinas (2003), Casablanca (2008), Elogio de la bicicleta (2009).


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