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The Darkness – Pinewood Smile

Vuelque en un bowl media tasa de Queen, agréguele 2 cucharaditas de Motley Crüe y déjelo marinar durante 20 minutos en salsa de Steel Panther. Revuelva todo hasta lograr mezclar los ingredientes. Colóquelo en el horno a una temperatura de 120° durante 45 minutos y obtendrá así The Darkness.

Que lindo The Darkness!!!…señores, que lindo!!. Me acuerdo que compré en una oferta del Palacio de la Música sus dos primeros discos a 70 Pesos Uruguayos (2 USD aprox.) por qué nadie sabia quienes eran…cuánto valen esos 70 pesos ahora…

Pero no voy a escribir sobre el pasado, no señor…hoy voy a escribir sobre el presente de esta anacrónica banda formada en el 2000 por los hermanos Hawkins y que hoy incluye al hijo de, a mi entender uno de los mejores bateros, de la mejor banda, de todos los tiempos…el señor Roger Taylor.

Salió con fecha 06 de Octubre su quinto álbum titulado Pinewood Smile y el cual, si me apuras, después de una semana de escucharlo, me parece muy bueno; desde su tema “All the pretty girls” hasta su “Stampede of Love”, me parece un disco sólido, donde no faltan riffs, falsetes y una bata que acompaña.

Lo mejor:

 Solid Gold – tema para que salte todo el estadio gritando cual enfermo el coro, donde refleja y parodia el negocio de la música.

There’s a guy coming down from Sony
Artist and repertoire
If he likes what he hears in those stupid ears
I’ll buy myself a faster car

Southern Trains – rápida, mucha fuerza y juega con el hecho de que todos podemos identificarnos con algún transporte público que parece no llegar a ningún lado, donde vas apretado hasta las bolas y el correspondiente olor a bolas.

It’s a journey into pure despair
There are fucking assholes everywhere
I can smell piss and shit in the air
Fuck you, southern trains
We’re not getting anywhere

I Wish I Was In Heaven – seguramente por lo que me toca vivir, pero rescato este tema porque creo que es sincero. The Darkness juega mucho con la burla, la parodia, el cinismo…sin embargo este tema es sincero, directo y liricamente emotivo.

Life has it’s moments, sadly too few
Glimpses of beauty slide out of view
Good times are over, vanished en masse
Give me the number for dignitas

Stampede Of Love – el Fat Bottomed Girl de TD, tema que en los tiempos que corren resbala y seguramente cae en lo incorrecto, pero te llena de imágenes deliciosas.

You’re overweight, beautiful as well
You wear your house like a tortoise shell
I can’t wait to see you again
We’ll have to hire in a crane
I saw you on the beach today
You looked quite thin but you were just far away

Si me permitís, no solo voy a recomendarte el álbum, sino también te voy a implorar que lo escuches haciendo ruta, con la ventanilla un poco baja, y sí, estoy de acuerdo, parece algo cliché, pero cuando tu manito derecha sobre el volante empiece a marcar el ritmo, me contás como te fue.

 

 

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Los iluminados somos nosotros

Mi país se distribuye de forma muy simple, del Rio Negro para abajo, y del Rio Negro para arriba, y si corto grueso la simplifico aun más…Montevideo para un lado, el resto para el otro…es por eso que cuando vamos al interior decimos “nos vamos para afuera”.

Por asuntos laborales tuve que salir a visitar lugares que no conocía, y siendo sincero, si no fuera por laburo, creo que jamas hubiera ido…sin embargo, tienen cosas muy pintorescas que uno, abstraído por todo el bullicio citadino y ensimismado en la fuerte e irreprimible creencia que somos el ombligo del país, pierde.

En Florida pasamos por Sarandí Grande, ciudad de 6 mil habitantes, nada muy nuevo, nada muy atractivo, pero el hambre no respeta estilos arquitectónicos y en Uruguay, con el mate unos bizcochitos siempre vienen bien, así que buscamos una panadería. Rápidamente encontramos una (En Uruguay no importa donde estés, a menos de 5 cuadras a la redonda de tu ubicación hay una panadería) e igual de rápido entramos. La señora que atendía estaba atendiendo con esa familiaridad propia del pueblo, donde el cliente de ayer es el de hoy y seguramente el de mañana, por lo cual, nosotros procedimos a esperar. Terminó de cobrar y ahí nos miró en silencio, código universal y simple de: “que busca” y respondimos al silencio con un: “bizcochos”. Después de unos segundos de silencio, cabeceó lentamente de abajo hacia arriba señalando con su pera el estante de los bizcochos…los miramos, la miramos, y repetimos…”si, bizcochos”. La señora dejó entrever una media sonrisa, pero no cualquier sonrisa, sino esa media sonrisa que en cualquier parte del mundo tiene implícita cierta pena y nos dice…”se sirve usted mismo mijo y después pasa por la caja”.

Pum, Interior 1, Montevideo 0…en todo Montevideo, no hay un solo autoservice de bizcochos…un millón y medio de genios en la capital, ni una panadería que te sirvas vos mismo, es FAN TAS TI CO…vas, agarras, elegís los tuyos, dos de crema, 5 con queso, 2 vigilantes y pasas por caja…FAN TAS TI CO. Pero los iluminados estamos en la capital…

En el trayecto que va desde Tacuarembó a Rivera, recibimos el 2 a 0 y corran perros. Eran aproximadamente las 16 horas, habíamos comido recientemente y el sueño empezaba a ganar los párpados, sin embargo, no podíamos parar dado que teníamos una agenda apretada. Pablito, en ese momento co-piloto, tuvo la maravillosa idea de “levantar” con música, a lo cual accedí dubitativo ante ser conocedor del gusto musical de aquel. Primer tema, Fonzi y su Despacito…se vislumbraba una tarde complicada. Pablo, también conocedor de mis gustos musicales, trataba de justificar que el reggaeton era divertido, que cumplía el objetivo de no despabilar y yo, para no discutir por bobadas, dije a todo que sí.

Hago una aclaración, no es que no me parezca música divertida, seguramente lo es, pero yo no la disfruto. Porqué?; primera y secundaria, por mal bailarín y segunda y fundamental, por que discrepo con el 80% de sus letras. La sobredosis de frases como “quién es tu papi” y la reiteración ad infinitum de que cuando el marido se vaya de la casa le van a coger a la mujer, me parece un poco extenuante.

Retomo, música, reggaeton, perreo, quién es tu papi…afuera de esta mini embajada de Puerto Rico hay naturaleza, cerros que parecían dibujados, tranquilidad y unos metros adelante, LA cachetada. Metros más adelante vemos a un niño, juro por Ganesha que no tenía más de 8 años y le estaba enseñando a marchar a un caballo a pasito de desfile; atuendo de gaucho y todo. A ver…un niño, 8 años, domando a un animal silvestre y probablemente peligroso a hacer lo que él quisiera; estoy seguro que si le pedía un salto mortal doble, el bicho lo hacía para volver su mirada ansiosa al niño buscando su aprobación.

En resumen, que tenemos?, por un lado, dos personas de la capital, uruguayos por cédula, treintones, perreando a ritmo de Maluma, por otro lado, un niño de 8 años, dominando a un animal a marchar a su antojo. No tengo derecho a voto…pero, como dije, los iluminados somos nosotros…

No quiero hacer de estas líneas algo muy largo, no es la idea, pero si quiero que sepan que este listado de eventos puede seguir, la siesta, el tiempo para hablar, el saludo en la ruta, la pesca del día, los nombres de las ciudades (visitamos uno que se llamaba fraile muerto…fraile muerto!!!) y ya sería goleada…pero seguimos creyendo…que los iluminados somos nosotros. Será?

 

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Turista en la vida

Siempre he dicho que la mejor versión de los seres humanos es la de turista. Se me viene a la mente el dicho popular “nadie es profeta en su propia tierra”, no se si tiene que ver, pero creo que apunta a lo mismo, pero visto 180° distinto. A ver…creo yo que uno es profeta en tierra extraña porque el resto de los humanos al ver a alguien “nuevo” en su comarca presta mayor atención…esto puede ser; pero también creo que uno, cuando va a tierras lejanas, se comporta distinto.

Capaz ustedes son distintos a mi, pero solo a efectos de hablar el mismo lenguaje,  voy a establecer mis reglas básicas de lo que entiendo un turista promedio:

  1. Jamas dice “no” a nada…vamos a salir?…si….vamos a probar esta comida que no tiene forma a nada? …si; en este punto me detengo a contar una experiencia personal. Alguna vez, por el solo hecho de ser afortunado, tuve la posibilidad de conocer Ho Chi Minh, no al señor de barba, sino a la ciudad anteriormente conocida como Saigón. Una noche en un viaje nocturno a través del río que daba antiguamente nombre a la ciudad, nos dieron de cenar variedades de frutos de mar…nos presentaron pescados, etcéteras y etcéteras. Una de estas etcéteras era una pelotita blanca, más parecido a un algodón que a un fruto de mar…jamás pregunté que era, si les aseguro que tenia una textura espantosa, ES PAN TO SA, pero me lo llevé a la boca y para sorpresa de nadie, estaba bastante bien. En Montevideo me daban lo mismo para comer y les decía que no uso cotonetes, gracias.
  2. El turista promedio no conoce el malhumor, para todo ve el lado medio lleno del vaso, llueve…no pasa nada…fuiste a la playa y volviste con una quemadura de tercer grado, no pasa nada…hace 20 minutos estas dando vueltas en la calle buscando estacionamiento, no pasa nada…y así para todo…no sabemos verle el lado malo de la situación, solo lo bueno. En estos momentos padezco un granito en el hombro, me estoy quejando constantemente con pequeños gemiditos ante el rozar de la ropa.
  3. El turista hace lo que quiere, no le importa mas nada que su deseo egoísta…camina por el medio de la calle, usa ropa que jamas en su vida utilizaría en su ciudad natal, anda en bicicleta a pesar que la última vez que se subió a una tenia 8 años. La versión nuestra turista, no entiende de códigos de vestimenta, leyes urbanas, comportamiento colectivo…y el razonamiento es bastante simple…acá nadie me conoce…porque voy a jugar con las reglas que juego siempre?…y lo peor, es que tienen razón a medias.

Porqué a medias?…por que al ser turistas desconocidos, nos permitimos el lujo de ser quienes queremos ser, por 20 días de licencia somos nuestra mejor versión y es buenísimo, pero también triste. Es triste por que al volver, sucumbimos a la presión de lo que se espera de nosotros, perdiendo o al menos dejando un poco de lado, qué queremos para nosotros.

Recientemente alguien mencionó que yo tenía una mejor versión, una versión que cumplía con el 1, 2 y 3 expuesto anteriormente, y me ha dado vueltas en la cabeza, una y otra vez…es posible ser el 1, 2 y 3 en tu día a día?, es posible ser un turista en tu vida diaria?

No voy a mentir, no tengo la más remota idea si es posible, me cuesta creer que es posible, pero será cuestión de ir comiendo un cotonete a la vez…

 

 

 

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Ojos modernos

Los tenues rayos de luna que irrumpían a través de la ventana dejaban vislumbrar sus hombros de porcelana en aquella habitación a oscuras. Él se acercó por detrás y apoyo sus manos sobre ella dejando que las yemas de sus dedos ayudaran a que su vestido se deslizara suavemente por su curvado cuerpo.

Ella lo miró cómplice por sobre su hombro mordiéndose el labio inferior resaltando aún mas el rojo carmesí de este. Lentamente, se volvió para mirarlo hasta que quedar frente a frente. Ella se mantuvo inmóvil frente a él, expectante, en control;  él retrocedió ante la imagen desnuda de su belleza y buscó apoyo en el frío mármol de la mesa. Durante unos minutos se prolongo este eterno y silencioso juego de dominio, donde los amantes escenifican al cazador y su presa, sin darse cuenta que son ambos.

Dando un paso adelante recostó su desnudo cuerpo sobre el de él, dejando sentir a través de su camisa sus firmes pechos. La alfombra le provocaba cosquilleo en sus pies.  La tomó por la cintura y comenzó a acercar su boca a su cuerpo donde el perfume de su cuerpo lo embriago de una sensación animal, pensó por un momento que podría morir en estos momentos y hubiera valido la pena.

Su boca naufragó por su cuerpo sin rumbo y ambicioso, mientras ella comenzó a desvestirlo, gentilmente al inicio, desesperadamente después. Sus cuerpos fundiéndose a través del sudor, las uñas buscando marcar a fuego su presencia, sus dientes provocando ese dolor dulce, todo la vida del mundo, todo lo que importaba al menos, estaba en esa habitación. La vida justificada para siempre en un momento.

Ella se sintió languidecer y él lo notó en sus ojos verdes que parecían distanciarse de la realidad. La rodeó fuerte pensando que era parte del juego y la levantó sobre su cintura, recostándola sobre la cama a su espalda. Las sábanas de impoluta seda blanca acompasaron el movimiento del cuerpo al tocarlas. Al tocar su cuerpo descubierto, dos rubios mechones de pelo cayeron sobre su frente los cuales el sutilmente ubicó por detrás de la oreja; y al hacerlo, el miedo se reflejo en sus ojos.

Sus verdes ojos, brillantes hace un momento, comenzaron a perder su brillo, su lucidez…sus párpados cansados parecían telones a punto de caer. Él le dio palmaditas en sus mejillas, primero suavemente, más fuerte al no ver reacción. Su cuerpo, ya rígido e inmóvil perdió toda señal de vida.

Enfadado se incorporó desnudo sentándose en el borde de la cama, sintió el frió de la habitación comenzando a subir por sus piernas y se levantó a ponerse la bata que el hotel brindaba. Caminó hacia su maleta, abrió el bolsillo externo de un carry-on que reflejaba varios viajes, extrayendo una caja de un color negro mate.

Se acercó a ella y la volteó sobre su pecho, dejando ver su espalda. Entre los omóplatos encontró la ranura buscada y enchufó el dispositivo. Al arrodillarse en búsqueda del toma corrientes, se lamentó de no haber comprado el modelo mas nuevo, cuya batería duraba 24 horas más.

Al presionar el botón de “encendido” sus ojos verdes cobraron vida nuevamente…

 

 

 

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Ratio: Libros importantes/Totalidad de libros

Ayer me encontraba ordenando libros, esa crítica silenciosa que hacemos de nuestros preferencias (que linda frase, lamentablemente no es mía, fue Borges quien dijo: “ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica”).

Como comentario anecdótico, la biblioteca que utilizo está hecha de pequeños módulos de madera rectangulares, 9 para ser exactos y está hecho a partir de cajones de abejas que gentilmente me obsequió mi hermano y extrañamente supe armar. Un detalle no menor, soy un inútil para todo lo que requiera manualidad, por lo cual, humildad aparte, quedó bastante bien la biblioteca.

Lo que me llamó la atención cuando terminé es el orden que les había dado.  Borges hizo hincapié en la critica, a mi forma de interpretar, literaria que hacemos sobre los libros, que nos gusta, que no, sin embargo, creo que es mas amplio.

Explico…cuando doy un paso atrás y veo el orden me doy cuenta que, probablemente de forma inconsciente, al centro dejé aquellos libros que me fueron recomendados u obsequiados por personas que quiero o que me marcaron mucho en la vida.

Y ahí descansa mi teoría, la importancia de las personas en nuestra vida se mide a través de los libros que hemos leído por ellos o para ellos; que el libro importante, no descansa muchas veces en el libro en si, sino en la historia detrás de las hojas de ese libro.

Las historias pueden ser diversas, ya sea para mantener una conversación con ellos, para compartir un gusto, porque los respetamos, porque los admiramos o por el opuesto, pero los libros y su importancia, son un indicio, a mi entender irrefutable, de la importancia de las personas que se esconden atrás de esas hojas manchadas de ideas.

Puedo errar, pero los invito a que la prueben…después me cuentan.

 

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Para soñar…

Lewis Carroll dejó impreso en mi memoria la idea de que la vida no es otra cosa que un sueño. Hoy me desperté pensando en eso, en los sueños, en cuan palpable es la realidad de ellos sin ser reales….porque no son reales…no?.

Me detengo a preguntarme esto porque creo que el concepto de real es subjetivo, Berkeley dijo que la realidad es una cuestión de percepción, es decir, si yo percibo que es real, bueno, eso le otorga la calidad de real; y los sueños tienen eso, los percibimos ciertos.

Acabo de abrir los ojos y quiero acordarme de todo; pero los sueños tienen eso, rápidamente se te escurren entre los huecos de la memoria y volver a ellos es por lo menos, difícil, sino imposible…te queda una sensación de restos desquebrajados, fragmentos de imágenes, fotos estáticas de la verdadera película.

Morfeo nos abre y cierra sus brazos a su antojo, este dios perverso que nos dibuja pequeños bosquejos de nuestros miedos y fantasías con una simplicidad perversa, nos deja lineas difusas de donde termina nuestro mundo y comienza el de él; y sinceramente no se cuántas veces preferiríamos el suyo al nuestro, permanecer en su onírico mundo de posibilidades infinitas y leyes, físicas o éticas, inexistentes.

Porqué le doy tanta vuelta a esto?, por que estoy molesto, simple, porqué estoy molesto?, por que soñé que garchaba como un desquiciado y quiero darme vuelta y seguir durmiendo. Ta’ luego…

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Quien te dice…

El futuro es más brillante, todo tiempo pasado fue mejor.

La tecnología nos libera, la tecnología nos aliena.

La media naranja para estar completo; estar bien con quien sos.

El trabajo dignifica; dejar de trabajar para disfrutar.

Disfruta de las pequeñas cosas; pensar en grande.

 

 

Y vos ahí, parado entre cruces de calles rodeadas de edificios donde cuelgan carteles de neón que te dicen qué hacer, qué comprar, qué vale, que no…y te aferras a la esperanza de que hay tiempo para decidir, para ser feliz, y el tiempo se te escurre, y se te escurre la fuerza y la voluntad, y toda esa voluntad se convierte en resignación (aunque le llamemos aceptación).

Lo triste y seguramente lo extraño, es que lo aceptamos porque no estamos solo en esa calle, alrededor nuestro un mar de gente mira exactamente lo mismo, apretándonos, en silencio, respirándonos cerca, impasibles, mudos.

Nos sentimos acompañados en la tragedia y eso la hace tolerable.

¿Qué se necesitará para quebrar con esta tradición aberrante e histórica de felicidad esquiva?

A veces creo que nos falta creer en algo, nos sentimos desamparados y pequeños, y la idea paternal de que alguien nos cuida, que todo está escrito en determinado orden, nos tranquiliza, nos ayuda a aceptar.

Otras creo que lo que nos encasilla es creer en algo y actuar en consecuencia. Vernos sometidos a un dogma de comportamiento que damos por idóneo nos ata a comportamientos que no necesariamente están en concordancia con quien somos o como sentimos.

¿Es más feliz alguien que no cree que hay un cielo o un infierno?, ¿es más feliz alguien que cree en el cielo y actúa en consecuencia?

Al releerme me doy cuenta que hay un factor común en ambas presunciones, para ser más feliz se necesitan certidumbres; cambio…para ser feliz se necesita vivir sin miedo. Sin ese miedo, para la mayoría inevitable, del futuro. Sobrellevar con gracia el miedo, sobreponerse a él, desamarrar esa ancla que te retiene a una rutina inquebrantable de quehaceres (probablemente algunos impuestos, otros elegidos) es el mayor impedimento a ser feliz.

Creo que he dicho en más de una oportunidad que soy alguien temeroso, cagón es más preciso, sin embargo, no pierdo de vista que el objetivo de todo esto es ser feliz y para esto, debo desprenderme de la concepción, equivocada, de que errar, que cambiar de caminos, que fracasar es algo repudiable.

Fracasemos con dignidad, juguemos por jugar.

Si logramos vencer la absurda lógica de que el mundo se acaba, que nuestro mundo se acaba, por ir a contracorriente, por errar, por perder…si logramos sentir que el miedo a no ser feliz debería ser mayor al miedo de fracasar…quien te dice…