Mi verdadera vocación.

Abruptamente, como si un halo divino bajara desde los cielos para iluminarme, caí en cuenta de que quiero ser cuando sea grande. Les digo más, me doy cuenta que llevo toda la vida entrenándome para ese momento sublime. De niño quise ser pastor, después paleontólogo, pero había algo que no cerraba, no me sentía finalmente…