Imagen

El regalo

Baldosas grises agrietadas era todo lo que el alcance de su visión veía. Ensimismado en su día nuestro protagonista deambula entre pasos apretados por la gris ciudad.

-Si me dan el aumento de sueldo en Enero, capaz puedo ahorrar 300 dólares por mes, 300 dólares por mes, por 12 meses totalizan 3.400 dólares, no, 3.600 dólares. Con esa plata puedo llevar a las gordas de vacaciones. Ufff, pero a ellas les gusta solamente all inclusive…como me gustaría volver a ser joven, salir de vacaciones a algún lugar exótico y salir a caminar y conocer y mezclarme con la gente. Pero no perdamos de vista el aumento, y si no me lo dan, tengo que buscar otro trabajo, igual…cómo no me lo van a dar?…seamos positivos. Que cansancio, tengo que ponerme en forma, tengo 3 o 4 kilos de más, mañana arranco a hacer gym, capaz puedo hacer spinning también que quema grasas…mmm…debería comprar harina integral para poder comer harina pero mas sano, y capaz alguna semilla, lino o chia.

Su nuevo Iphone X vibró en su bolsillo, despertándolo de su problemático mundo, en el mensaje de Whatsapp rezaba: “tenemos que hablar” – este había sido enviado por su madre. – Ufff seguro es por el título de la casa, tengo que encontrar la forma de solucionar eso, con el posible aumento seguramente en un año lo regularizo, sino voy a tener que buscar la forma de tener algún ingreso extra, pero no conozco a nadie como para tener clientes por afuera…bueno, vayamos paso a paso – pensó.

Retiró de su bolsillo las llaves del auto y desactivó la alarma. Se sentó en el asiento de cuero, pero su mente seguía dando vueltas.

– Que bueno sería poder solucionar esto en el plazo de un año, ese tiene que ser el objetivo, en un año, solucionar el tema del título de la casa, capaz así el siguiente puedo cambiar el auto y tener uno yo y otro mi señora. Estaría muy bien poder independizarnos para trasladarnos, podríamos turnarnos para llevar a nuestra hija, y así alivianar la carga de levantarnos tan temprano todos los días. Bueno, pero primero lo primero, regularizar el título.

Acomodó el retrovisor y vio en su reflejo una mirada cansada y unas arrugas que empezaban a gritar su edad.

-Que viejo estoy, ya no tengo 20. Debería comprar alguna crema anti-age, y ser constante, eso si, ser constante. Es importante cuidarse, mas cuando está uno entrado en años…jijiji (se río mentalmente, pensando en el perro Pulgoso)…cuan atrás ya quedaron el tiempo de los dibujos animados y las horas de la merienda. Debería sentarme mas con la gorda chica a mirar dibujitos, a compartir con ella…pero quién puede hoy en día con tantas obligaciones….quién?

-Señor!!!…señor!!! – una niña del otro lado de la ventana golpeaba delicada pero constantemente. Nuestro protagonista bajo la ventana dubitativo y ella continuó – Buen día señor, estoy vendiendo estas tarjetitas navideñas, 3 por 50 pesos. Sabe usted que hoy es mi cumpleaños?

Aún disperso solo atinó a responder – Si?, cuántos años cumplís?. – 13 años señor – responde con una gran sonrisa que deja entrever un diente marrón descuidado.

-Cómo te llamas? – preguntó – Leticia señor, pero me dicen Leti. – Bueno Leti, feliz cumpleaños. – Muchas gracias.

Nuestro protagonista abrió su billetera y sacó un billete de 100 pesos y se lo entregó, ella amago a agarrar las tarjetitas y el hizo una seña con la mano haciéndole ver que no era necesario.

-Muchas gracias señor, que tenga buen día – y rápidamente siguió su curso, dejando a nuestro protagonista mareado o desconcertado o ambas. Recobrando parte de sus sentidos bajó del auto, abrió el baúl del auto y sacó una bolsita adornada con un moño rosado que había comprado para su hija.

– Leticia!!! – La niña se dio vuelta y nuestro protagonista hizo un gesto con su mano para que volviera, lo cual hizo alegremente – Feliz cumpleaños – y con un dejo de solemnidad entregó el regalo a la niña.

Lo abrió tan rápido que nuestro protagonista no pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro. Sacó un oso blanco y negro, cuyas patas tenían cocidas una pequeña caña de bambú.

-Guaaaaaaaaaaaaauuuuuuuu, muchas gracias señor!!! – De nada Leti, ojalá termines lindo tu día.

Ella le regaló una sonrisa, dio media vuelta y entre saltitos partió a vender tarjetitas.

Nuestro protagonista volvió sobre sus pasos, entró en el auto y no pudo evitar preguntarse quién le había regalado a quién.