Esa maldita canción

Que peculiar me resultan los mecanismos que disparan ideas. Volverás, volverás. Como les venía diciendo, es increíble o al menos así lo encuentro como uno puede despertar con una idea fija en la cabeza y trata de eludirla, escaparle o peor aún comprenderla, siendo esto titánico, sino imposible. A mí me pasa todo el tiempo…

Mi verdadera vocación.

Abruptamente, como si un halo divino bajara desde los cielos para iluminarme, caí en cuenta de que quiero ser cuando sea grande. Les digo más, me doy cuenta que llevo toda la vida entrenándome para ese momento sublime. De niño quise ser pastor, después paleontólogo, pero había algo que no cerraba, no me sentía finalmente…